ffb4f-miedo-al-cambioCuando estamos viviendo momentos difíciles, nos gustaría que prontamente los planetas se alinearan y nos sobreviniera un cambio. Cuando estamos viviendo momentos agradables, nos gustaría que nada cambiara. No sé en qué circunstancias se encuentre cada uno de los lectores de este blog, pero, como baldazo de agua fría les aporto un cambio en la estética y en la plataforma de otium studiorum. Espero que se sepan adaptar y que les continúe agradando o interesando el contenido de mis reflexiones escritas. No es fácil hacer coincidir contenido con forma, esencia con apariencia. Igualmente, me disculpo con aquellos a los que les agrego mayor complejidad en la vida, y me alegro por aquellos que ya se han percatado de que el cambio es lo único fijo en la vida.
Es realmente extraño que nos inquiete lo nuevo, cuando en la vida permanentemente todo es nuevo. Supongo que sea nuestra parte animal, irracional, la que nos permita de a ratos disfrutar del presente, único instante efímero que dura nada, pero también único instante en que podemos desembarazarnos de la exigente y molesta razón como si nos sacáramos un sombrero. Quedan nuestras pulsiones al desnudo. Ya no nos identificamos con categorías tan complejas como la de «animal racional», o «animal que tiene la palabra», o «animal político». Somos simplemente «animales». Y quizá con este notorio cambio estético esté haciendo un llamamiento a rescatar lo animal en mí, y lo animal de mis lectores. Digamos que una filosofía que no busque la felicidad no tendría razón de ser (salvo que la búsqueda de la verdad implique que la felicidad humana no sea posible). ¿Who knows?
Desde otra óptica, el hecho de contar con una historia en el blog anterior, me aporta a mí y aporta a mis lectores una cierta estabilidad psíquica, en la cual nuestro ser se siente en una situación de confort. Construímos una cierta ficción que nos dá estabilidad. Y aquí entra a jugar el corset de la razón, el aspecto más propiamente humano de nosotros, animales. O quizá la situación de provocarme y provocarles un desequilibrio sea también una circunstancia filosófica. No lo sé.
Bueno, la razón me acaba de llamar, es tiempo de recuperar una cierta cordura, y pensar que si este nuevo blog nos desestabiliza un poco, o nos dificulta la lectura, o nos hace más complicada la búsqueda de escritos del pasado, es un tema menor respecto de todas las situaciones que nos va poniendo la vida. Pensemos tan solo en lo que como país nos va a tocar vivir en el 2015, año de elecciones presidenciales. ¿Esperamos que se replique el oficialismo, esperamos que nos gobierne alguien de la «opo», esperamos superar la grieta, acaso existe la grieta, esperamos superar a los gobernantes corruptos, habrá gobernantes que no sean corruptos, etc.? Quizá por ello, sea mejor disfrutar del presente, ser más animales.
Para cerrar, los dejo con el desafío de comprender los cambios en el blog, y me comprometo a terminar en las próximas semanas de migrar la información del viejo blog, aún incompleta. Que lo disfruten.
Alejandro Fidias Fabri

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