Teoría política aplicada a la vida cotidiana.

Alguna vez me he referido al lugar común de representar a aquellos que nos dedicamos a la filosofía como personas que vivimos en un mundo abstracto, o en una nube de pedos. Ya lo señaló Aristófanes, al afirmar en su comedia Las Nubes que  Sócrates podía pensar y discutir temas tan superfluos como “cuántos pies de los suyos es capaz de saltar una pulga” y, si “los mosquitos zumban por la boca o por el trasero”.
Resulta que días atrás me crucé con un vecino del barrio  y me invitó a tomar un café para comentarme sus cuitas. Una vez sentados, luego de pedirle al mozo nuestros respectivos cafés, llegó el momento de la verdad.
-Mirá, Alejandro, -dijo Oscar- la verdad que me siento un poco abrumado. A los típicos problemas económicos y de pareja, se me ha sumado ahora que mi mujer está sumamente enojada porque el administrador del edificio nos ha intimado para ingresar a nuestro departamento, a los efectos de realizar una obra de mejora edilicia. ¡Me tiene loco!
– Contame, Oscar -le dije sin mucho convencimiento, mientras disfrutaba del excelente café con crema.
– Resulta que en mi edificio, para ajustarnos a la Ley 257 de frentes y fachadas hay que hacer reparaciones en el frente y el contrafrente- continuó diciendo Oscar, con un profundo cansancio reflejado en su rostro. – Como yo vivo en Planta Baja, tienen que instalar el andamio en mi patio. Hasta ahí, ningún problema. En el mes de diciembre se realizó una Asamblea en la cual el administrador nos presentó un presupuesto (y no los tres que hubiera correspondido).  Aun así, hubo un consenso en aceptar el mismo, que totalizaba $ 300.000, y se facultó al Consejo de Administración (formado por tres copropietarios) y a un arquitecto asesor ad hoc para que negociaran aspectos técnicos y de financiación con dicho proveedor, o en su defecto cerraran con otro proveedor que ofreciera a ese precio un servicio igual o mejor.
– OK, Oscar, hasta ahí todo bien. ¿Y qué pasó?
– Pasó que hace una semana, el hasta ahora asesor, me dejó un aviso debajo de la puerta que advertía que en 24 horas debía ingresar a mi vivienda para dar comienzo a la construcción del andamio – continuó diciendo con su angustiada voz. Y agregó – Sorprendido por la inminencia, le pedí al administrador que me hiciera llegar el Acta de Asamblea que aprobaba este trabajo y una copia del presupuesto aprobado. Resulta que cuando me los pongo a analizar me percato de que extra-Asamblea, veinte días después de la misma, el asesor había acordado con el Consejo de Administración, un presupuesto por $ 390.000, y él sería el ejecutor de la obra. ¡Era una situación absolutamente ilegítima, que solo podía despertar sospechas! Se adjudicó un trabajo, entre gallos y medianoche, a un precio $ 90.000 por sobre el aprobado por la Asamblea. ¡A vos te parece! – gritó Oscar.
A esta altura –agregó- mi mujer estaba que volaba. Fue a hablar con los miembros del Consejo de Administración para pedirles una justificación y ellos la ningunearon con total soberbia, como si pertenecieran a una élite y no a un órgano que representa el interés de todos nosotros, los copropietarios. La verdad que no sé qué hacer. Mi sueldo ya no resiste más estiramientos, mi mujer enojada, y no sé de dónde voy a sacar la plata para hacer frente a la parte que me corresponde pagar de este sobreprecio.
Luego de la exposición, Oscar, apoyó ambos codos sobre la mesa y se tomó la cabeza con las manos.
– Tranquilízate, Oscar – le dije para calmarlo-. Hay ciertos resortes que podes mover. Te los voy a explicar desde la teoría política: la Asamblea es el órgano máximo de un consorcio. Es un equivalente al Poder Legislativo. Un dictamen de Asamblea (Poder Legislativo), consistente con el Reglamento de Copropiedad y la legislación (un equivalente en términos políticos de la Constitución y las leyes vigentes), es Ley. No puede ser avasallada. El Administrador, sería un equivalente al Poder Ejecutivo, y por ende, sus actos no pueden estar por encima de lo facultado y legítimo. El Consejo de Administración podría ser  comparado a un órgano equivalente al Secretario Legal y Técnico o a un ente contralor de la transparencia de los actos de gobierno. El Gobierno de la Ciudad, con su área encargada de recepcionar reclamos a infracciones de los administradores de edificios, sería una especie de Poder Judicial. Bien. Por un lado, la Asamblea autorizó un monto, un proveedor y delegó en el asesor y el consejo la facultad de cambiarlo por otro igual. Hasta ahí, todo legal.  Por otro lado, 3 semanas después el asesor rechaza el presupuesto, se erige en proveedor y presenta al Consejo uno que está $ 90.000 por encima del autorizado por la Asamblea. Recibe el aval y se firma el Contrato de Provisión de Servicio entre él y el Administrador, facultado a tal hecho por el Consejo. Sería un equivalente a que el Poder Ejecutivo avasalle la ley vigente, y su Secretario Legal y Técnico, en lugar de alertarlo del hecho, se lo avale. ¿Qué salida te queda a vos? Como copropietario damnificado (un equivalente del ciudadano) presentar una denuncia ante el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, por infracción del Administrador a la Ley 941 y normas reglamentarias. Es una gestión simple que requiere de unos pocos documentos. Mientras tanto impedís el ingreso al profesional que te intima. La Ley te protege. De ahí en más seguramente se llamará a Asamblea, y tanto el Administrador como los miembros del Consejo deberán dar explicación de sus actos frente a los consorcistas (es un equivalente a cuando el Presidente da cuenta de sus actos al Poder Legislativo). También te sugiero que no pienses que todos ellos hayan actuado de mala fe. Ocurre que a veces la utilización liviana de una frase tal como “por mandato de una decisión del Consejo de Administración”, puede funcionar como garante de cierto autoritarismo que prevalece allende las épocas políticas – le dije, para proceder luego a dar mi último sorbo al café.
Oscar se quedó mirándome boquiabierto, al momento que me respondió – La verdad no sé por qué me hacía tanta mala sangre. Tu explicación me da tranquilidad. Ni se me había ocurrido que estas funciones se podían asemejar a los tres poderes, y menos sabía que el Gobierno de la Ciudad tenía mecanismos tan aceitados para denunciar la mala praxis de los administradores. No sabés como te agradezco. Bueno, me tengo que rajar. ¡Mozo, me puede traer la cuenta, por favor!
Alejandro Fidias Fabri
PS: Cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia.
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4 pensamientos en “Teoría política aplicada a la vida cotidiana.

  1. Lamento desilusionar tan democrático planteo. Cuando se realice la nueva asamblea el 60 % de los consorcistas no van a ir, y entregaran un poder a los miembros del consejo de administración para que voten por ellos. El resultado final será que refrendarán la validez de lo actuado por el consejo, y Oscar deberá pagar el arreglo proyectado mas todos los costos adicionales que se hayan generado por esta situación.
    PS : Cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia. Marcelo Galvez

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  2. Muchas gracias por tu aporte, Marcelo. Soy algo más optimista o idealista. Conozco a Oscar hace muchos años y sé que es una persona con un enorme apego a la ley y a los valores democráticos. Él se conforma con ver que las personas que lo rodean actúen de manera honorable y coherente. Te cuento que después de que le diera la democrática explicación, me agregó que no entendía cómo algunos miembros del Consejo que refrendaban este acto ilegítimo solían acudir a los cacerolazos con carteles que decían “Por una Justicia que no sea corrupta”. Pensemos también que la democracia es un ideal límite al cual debiéramos tender.
    Respecto a la preocupación del pobre Oscar, te cuento que en ese mundo de la ficción a que nos referimos, podría llegar a darse el caso que la Asamblea refrende lo actuado (también en la ficción se pueden refrendar actos corruptos), con lo cual los posibles mayores costos los debería absorber la totalidad de los copropietarios y no Oscar solo, pues aunque ocurra una situación así, la infracción existió y fue responsabilidad de los miembros del Consejo y el Administrador.

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