Es usual escuchar en las reuniones sociales la frase «todo tiempo pasado fue mejor», o «antes esto no pasaba». Siempre creí que desde algún lado, estos enunciados, más que con la realidad, se correspondían con la memoria selectiva y con la idealización de lo que ya fue. Es verdad que la vida se ha tornado más compleja, que la caída de los grandes relatos nos obliga a pensar más y mejor, que el multiculturalismo nos lleva a un mayor esfuerzo en la comprensión del otro diferente, que existe una mayor concentración de la riqueza, que la justicia distributiva es tuerta, etc. Pero también es verdad que un joven puede ahora estudiar lo que se le ocurra y no lo que le indiquen sus padres, que los avances tecnológicos utilizados responsablemente nos han acercado, que los derechos humanos son más humanos, y que las libertades individuales son más reales. Es así que, tal como me viene ocurriendo en los últimos años, sigo eligiendo el presente. Esta opción pareciera indicar que no han sido en vano los años de experiencia y de esfuerzo tanto en lo referente a la maduración como sociedad como en lo referente a lo personal.
Bien. Estamos ya en la antesala de las fiestas de fin de año, del recuerdo de lo seres queridos que ya no están entre nosotros, y de la valoración de aquellos con los cuales compartimos hoy esta única y hermosa experiencia que es la vida. En esta paradojal vivencia de las Fiestas, experimentamos la muerte de un tiempo y el nacimiento de otro, y se pone al descubierto esa síntesis que nos conforma a los seres humanos de contingencia y trascendencia, banalidad y profundidad, infinitud y finitud.
Desde hace algunos años, cuando en las celebraciones levanto la copa para brindar, repito el mismo dicho: “¡Por los que fueron, por los que son, y por los que serán en mi vida!”. Ustedes, mis lectores, también forman parte de mi vida presente, y por ello les agradezco profundamente el haberse interesado por mis escritos a lo largo del año que termina, y el haber hecho aportes interesantes a los mismos. Asimismo, les deseo que terminen bien el año con sus seres queridos, y que proyecten un excelente 2014…y que razonablemente se les cumpla. 
¡Feliz Navidad y Feliz Año 2014!
Alejandro Fidias Fabri
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