Pensar en Dios me llevó a Lacan…

Una cosa lleva a la otra. Estaba los otros días armando mentalmente la próxima conferencia sobre Cábala y Cristianismo, el encuentro del uno con el otro. De pronto me detuve en la importancia de la palabraa lo largo de la historia del pensamiento. La Cábala, doctrina judía no escrita presumiblemente transferida en el monte Sinaí de Dios a Moisés para la comprensión de la Ley Escrita de la Torá -el Pentateuco para el Cristianismo-, implicaba el ingreso al mundo esotérico para intentar comprender todas las respuestas del Universo, mediante la simbología de las letras y los números incluidos como sabiduría arcana. Como expresara Giovanni Pico della Mirandola, “Así como la auténtica astrología nos enseña a leer en el libro de Dios, la cábala nos enseña a leer en el libro de la Ley”.  Si las Escrituras han sido concebidas por una Mente Perfecta y Absoluta, entonces ese texto contiene en sí todos los secretos de Dios y del Universo. Dentro del texto literal, con las 22 letras del alfabeto hebreo, y con los valores numéricos de sus palabras, hay infinitos mensajes cifrados que afloran a medida que vamos profundizando en las claves que rigen el texto.
Asimismo, pienso que hay una intricada correspondencia entre la palabra de Dios y las palabras de los hombres. A Dios solo podemos conocerlo a través de sus manifestaciones, siendo la principal la palabra: su palabra fue un acto de creación; a la manera de un demiurgo, creó al Universo y al hombre haciendo uso de la palabra. Fue algo tan simple y tan complejo como decir «Que exista la luz», y la luz existió. Lo que se llamaría hoy día el carácter performativo de un enunciado: el decir crea realidades.
No sé si será porque la palabra Dios pueda estar contenida en la palabra Lacan o porque la palabra Lacan pueda estar contenida en la palabra Dios, pero algo me las hizo vincular. Pensé primero en el Edén y en la condena que Dios les aplicó a Adán y Eva por haber comido el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal: “…quedarán sujetos a la muerte”. En forma particular, le dijo a Eva: “Multiplicaré los sufrimientos de tus embarazos; darás a luz a tus hijos con dolor. Sentirás atracción por tu marido, y él te dominará”. Le agregó a Adán: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”. ¿Acaso no podemos encontrar una cierta similitud entre la pérdida del goce edénico y la metáfora paterna lacaniana «Nombre-del-Padre» que demanda el sacrificio de la relación incestuosa del niño con la madre? Tengamos presente que para Lacan, cuando el padre simbólico enuncia el mandamiento «No al incesto», a la vez que le facilita al niño el ingreso al mundo sociosimbólico propiamente humano, también lo condena a la pérdida de la jouissance (el goce) completa y a la sola posibilidad de un goce parcial. Así como Adán y Eva pasan a ser mortales, han perdido la inmortalidad, para Lacan, el sujeto construido sobre la base de la aceptación de las leyes del lenguaje, es develado como el sujeto de la falta. ¿La falta de qué? La falta del goce mítico que tuvo en el vínculo originario con su madre, de la misma manera que Adán y Eva transmitieron a toda la humanidad el deseo de la recuperación del goce mítico del Edén.
Para retornar a la palabra, recuerdo una experiencia de hace varios años con un analista lacaniano: me preguntó qué tenía programado para el fin de semana. Le respondí: “No lo tengo muy planeado, pero seguramente mañana vaya a comer con tal persona”. Por el rabillo del ojo, desde el diván, observé como retiraba la pipa apagada de entre sus labios para responderme: “Comer…, coger…, tienen solo una letra de diferencia”. Esta asociación de palabras y la sustitución de letras es curiosamente semejante a los ejercicios prácticos de la cábala hebrea.
Quizá con estas reflexiones nos encontremos frente a un importante vínculo –consciente o inconsciente- entre la teoría lacaniana y las Sagradas Escrituras.
Alejandro Fidias Fabri
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s