Allende las diversas teorías del pensamiento que ha habido a lo largo de la historia de la filosofía occidental, a todas las subyace la misma lógica. Se  trata de la lógica aristotélica –el Organon– y sus diversos desarrollos. En palabras del filósofo italiano contemporáneo Giovanni Reale, “la lógica muestra […] cómo procede el pensamiento cuando piensa, cuál es la estructura del razonamiento, cuáles son sus elementos, cómo es posible proporcionar demostraciones, qué tipos y modos de demostraciones existen, sobre qué cosa versan y cuándo son posibles”. Todos los escritos lógicos de Aristóteles fueron englobados por Alejandro de Afrodisias en el siglo II en la obra conocida como Organon, esto es, el «instrumento». La misma pretende “suministrar precisamente los instrumentos mentales necesarios para afrontar cualquier tipo de indagación”. Podríamos agregar que es la lógica dominante del mundo contemporáneo, pero no es la única.
El filósofo argentino Rodolfo Kusch, sin ser un filósofo de la alteridad, se ocupó en su obra de los años ’50 a los ’70 del s. XX, de reflexionar sobre otro modo de pensar, sobre una antropología filosófica americana (entendiendo por americana a aquella propia de los aborígenes del continente y, específicamente, aquellos del altiplano tales como, los aymaras, los quechuas, los collas, etc.). Este pensador entiende que las categorías de la lógica imperante no logran captar del todo esta forma de pensar que está instalada en nuestro subsuelo social –por debajo de las diversas capas de inmigración y dominación. Es un modo de ser que está más emparentado con la emocionalidad propia de una geografía y de una forma de ver al mundo que con la racionalidad.
Esta visión americana se deja traslucir en “No te rías de un colla”, poesía de Fortunato Ramos recitada por Eyen Quispe, alumno de 8 años de edad de la Escuela Nº 366 de la comunidad originaria de Loma Blanca, Jujuy, durante el acto de apertura de Tecnópolis 2013. Con versos tales como “no te rías de un colla”, “no sobres al colla”, “no te burles de un colla”, canta al mundo dominante la necesidad de que respete y comprenda su otredad, su manera propia de estar en el mundo, su manera diferente de pensar al mundo.
Afirma Kusch que la filosofía occidental (o europea) dominante, es a partir de Parménides la filosofía del «ser». Esto es, la cultura dinámica del ser. Es la cultura del sujeto que afecta al mundo y lo modifica, lo invade y lo agrede. Lo coloniza. Mientras tanto, nuestra cultura aborigen gira en torno del estar -en contraposición del ser-, “aferrada a la parcela cultivada, a la comunidad y a las fuerzas hostiles de la naturaleza”. Es una cultura profundamente estática –en contraposición a la dinámica del ser-, debido a su enorme identificación con el ambiente, la Pachamama, y, a su actitud de acompañamiento de los tiempos naturales. La cultura aborigen americana es de contemplación. Es la diferencia entre vivir en el mundo o crear permanentemente nuevos mundos.
Días atrás, en línea con esta descripción de la manera indígena americana de estar en el mundo, hemos tenido la oportunidad de ver la templanza de Evo Morales, amerindio aymara, presidente del Estado Plurinacional de Bolivia, mientas era destratado durante su espera en el aeropuerto de Viena al serle denegado el permiso de vuelo sobre los espacios aéreos de diversos países europeos. Para cerrar, y para aquellos que aún no lo han escuchado, pueden disfrutar al pie de esta entrada del video de Eyen recitando el poema “No te rías de un coya”.
Alejandro Fidias Fabri
Anuncios