sallertse ed rodarim lE

No estoy tan seguro de que esta sea una buena manera de empezar un escrito: antes que nada, me disculpo ante el lector por la exigencia que requiere el título “sallertse ed rodarim lE”. El mismo debe ser leído de derecha a izquierda, simultáneamente girando las letras 180º en sentido horizontal. Así llegamos a “El mirador de estrellas”, escultura en mármol de

la artista plástica Carmen Dardalla. La obra en cuestión me cautivó: trata de un personaje solo, vestido con un enorme sobretodo con el amplio cuello levantado, el cuerpo erguido y la cabeza inclinada hacia atrás, mirando hacia arriba (supuestamente a las estrellas). Tiene un

“El mirador de estrellas”, Dardalla 2013

delicado equilibrio plástico. La artista me aclaró que el título original denotaba de manera más sintética y precisa a la obra, en su relación con el objeto denotado: “The starwatcher”. Así, el pensamiento me llevó a reflexionar sobre la diferencia entre ambos valores sintagmáticos que denotan al mismo objeto: “El mirador de estrellas” y “The starwatcher”. Ello, más allá de la diferencia idiomática, o a pesar de la misma.

Inmediatamente hice una asociación con un sueño de unos pocos días antes. En el mismo, alguien me pedía un escrito de dos mil palabras sobre la vida. Las ideas me brotaban como de una fuente y hasta se me llegaba a acalambrar la mano al escribirlas a la velocidad que emergían. Cuando estuvo presto para entregar decidí pegarle una revisada. En la misma me percaté que el escrito estaba hecho con las palabras al revés, debiendo ser leído de derecha a izquierda y comenzando en el final y terminando en el principio (recorrer los renglones desde abajo hacia arriba). A los efectos de facilitar su lectura, de manera rápida tracé una flechitas para indicar cómo debía leerse. Pero, ocurría un hecho curioso: la operación de las flechitas era para facilitar la mirada del otro, dado que yo no necesitaba dar vuelta las palabras porque mi mirada las perforaba y simultáneamente tenía la capacidad de verlas desde el derecho y desde el revés, comprendiendo el valor de la misma (el concepto exacto de la misma, aunque simultáneamente contuviera todos los significados posibles). Era una mirada prácticamente omnisciente que me permitía ingresar en la sustancia de cada palabra.
¿Cómo unir ambas experiencias, la de la palabra en el sueño y la de la escultura? Tanto la una como la otra son develadoras de esencias. Desocultan lo oculto y develan su esencia, su verdad. Pero, ambas tienen un lado manifiesto –por ejemplo, el frente de la palabra- simultáneamente con un lado oculto –el revés de la palabra. Tanto la poesía –en cuanto a producción creativa de palabras- como la obra de arte no sólo no limitan nuestra visión sino que nos invitan a descubrir nuevos mundos, tienden un puente trascendente hacia la alteridad. En esa vía, nos mueven de la situación de comodidad, de seguridad, para llevarnos a la pluridimensionalidad y al peligro implícito de la creación de nuevos mundos. El poeta y el artista se abren al ser. Alí radica lo peligroso: mostranos lo que es en toda su riqueza y significación. Este caso particular nos recuerda que en algún lugar todos somos miradores de estrellas.
Alejandro Fidias Fabri
PS: Agradezco a la escultora Carmen Dardalla por la amabilidad de autorizarme a publicar la foto de su obra “El mirador de estrellas”. Actualmente expone en Ag Espacio de Arte (http://www.espacioag.com/), hasta el 31 de julio de 2013.
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