En un escrito de los años ´60 –The crisis in culture-, la filósofa Hannah Arendt realiza un recorrido entre laLa sociedad de masas y la cultura de masas. antigüedad, la modernidad y la contemporaneidad a los efectos de comprender la evolución del fenómeno de la cultura. Comienza exponiendo la preocupación de los intelectuales de la época frente al advenimiento de la «cultura de masas» (mass culture) y su vinculación con la «sociedad de masas» (mass society). Si bien ambas frases nominales nacen de situaciones o concepciones devaluadas o negativas y, aún la primera (mass culture) ha sido tratada de oxímoron, ambas lograron finalmente alcanzar una respetable entidad.
La filósofa se interroga sobre el vínculo que une a ambas frases (cultura y sociedad) y la evolución de la relación respecto de la relación entre la cultura y la sociedad precedentes. Arendt afirma que para comprobar lo problemático de la relación entre «sociedad» y «cultura» basta con retrotraernos a pensar en cómo la totalidad del movimiento de arte moderno se generó en una rebelión de los artistas para con la sociedad (que aún no era sociedad de masas).
La sociedad (moderna), la llamada “buena sociedad”, era aquella que disponía de riquezas y de tiempo de “ocio”. Con el desarrollo de las economías surgió la sociedad de masas que incorporó a toda la población a la sociedad. Es así que esta nueva sociedad de masas se caracterizó por disponer masivamente de tiempo de ocio. Tiempo de ocio implicó tiempo dedicado a la cultura. Hubo una derivación del tiempo de trabajo físico al tiempo dedicado a la cultura. Si bien pareciera ser que el vínculo entre sociedad y cultura pasaba por lo masivo de la población, primero hubo de darse la sociedad.
Por otro lado, hubo escritos de los siglos XVIII y XIX que anticiparon los conflictos entre la sociedad y el individuo. Entre ellos, J.J. Rousseau y J.S. Mill se posicionaron en “explícita rebelión contra la sociedad”. La historia fue evolucionando exponiendo el antagonismo de manera variable tanto en la ficción como en la realidad. Es así que la filósofa alemana encuentra una gran diferencia entre la sociedad moderna y la sociedad de masas: la primera se restringía a una minoría de la población (sólo algunas clases) y mantenía espacios extrasociales para aquellos que no la componían (partidos revolucionarios, grupos de pertenencia de judíos o de homosexuales, proletarios, etc.). Con el advenimiento de la sociedad de masas se diluyó la desesperación de los individuos porque ésta diluyó todos los estratos sociales de la población. Aparece ahora un nuevo antagonismo más vinculado a la cultura de masas: la oposición artista-sociedad de masas.
Alejandro Fidias Fabri

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