000.japonLo esperado en la familia, el 8 de diciembre, festejo de la Inmaculada Concepción de la Virgen: hay que armar el árbol de Navidad. Día para estar lejos.
Osaka eno omaneki, kokoro kara, kansia itashimasu (“Siempre voy a atesorar en mi corazón mi estadía en Osaka”)…Con estas palabras encabecé unos treinta años atrás mi discurso de despedida de Osaka, Japón. Había estado casi un año como becario. Tengo muy presente la navidad que pasé allí: en realidad, no se le daba importancia, era un día laborable. Como cristiano bautizado, pedí tener el día libre. No porque fuera afecto a la festividad cristiana, sino por el feriado. Me quedé en la hostería de becarios. La navidad no existía. Almorcé en el restaurante de la hostería y luego me dediqué a ver televisión con unos becarios tailandeses. Nos entretuvimos viendo películas semiporno. Fue toda una experiencia: una navidad que no tenía nada de navidad, en la cual la tematización era compartir el festejo viendo pornos. ¿Qué le faltaba (o qué le sobraba)? No rendirle honores a Jesús. No compartir una festividad religiosa. Faltaba el compartir. Faltaba la mesa de estar juntos, de ser conscientes de que somos-seres-arrojados-al-mundo-para-estar-juntos. Eso se aprende con los años.
En este video encontré lo epocal, el hecho de atravesar las formas de lo navideño, del Papá Noel y encontrar la comunicación. Es el momento en que las comunidades nos estamos, en cierta forma, revelando al orden establecido, para buscar un nuevo orden. Es un video hecho por orientales, pero es un video hecho por seres humanos con los cuales compartimos deseos de libertad, igualdad y fraternidad. Así, les deseo una feliz navidad, les agradezco haber seguido el blog a lo largo del año y haber hecho aportes a éste. Si bien no voy a armar ningún arbolito, humildemente espero aportar al arbolito de la vida de mis lectores. ¡Felices, lo que significa, Fiestas!
Alejandro Fidias Fabri

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