"Las nubes" de Aristófanes
“Las nubes” de Aristófanes

A lo largo de la historia, el humor ha sido una de las varias modalidades de los grupos de interés de instalar temas en la opinión pública. Si bien simulan ser mensajes con un cierto grado de ingenuidad, la misma historia nos demuestra lo contrario. El diálogo platónico Apología de Sócrates nos narra que en el 399 a.C Sócrates fue juzgado y condenado a muerte por las falsas acusaciones de “investigar las cosas del cielo y las que hay bajo la tierra”, “no reconocer a los dioses de la ciudad”, “hacer más fuerte el argumento más débil” y corromper a la juventud con sus enseñanzas. Así, Sócrates fue víctima de la envidia despertada por sus valores éticos y políticos. ¿Y qué del humor? En la base de estas acusaciones se encontraba la comedia Las Nubes de Aristófanes. Esta había concursado en las fiestas dionisias urbanas del 423 a.C. En ella estaban planteadas en clave humorística las acusaciones que dos décadas después lo llevarían a la muerte. El tipo de comedia humorística sería hoy un equivalente a una revista del Teatro Maipo con Enrique Pinti o Tato Bores.
El argumento de Las Nubes refiere a un hombre de campo, Estrepsíades, quien se casó con una dispendiosa mujer de la ciudad, y tuvieron un hijo, Fidípides, con gustos muy caros -fundamentalmente caballos y carros de carrera-. Esta situación llevó a Estrepsíades a tener que endeudarse y tener acreedores que lo amenazaban con ejecutar las deudas. Se dió el caso que junto a su vivienda estaba “El Pensadero” -en clave de ironía-, la escuela de Sócrates y sus discípulos. Decide ir a allí a aprender la retórica, especialidad de la sofística: “enseñan a triunfar en cualquier pleito, sea justo o injusto”. En realidad está parodiando que Sócrates es un sofista -en el sentido más peyorativo de la palabra- que prioriza el triunfo de la argumentación retórica por sobre el de la ética. Esto significa que mediante la retórica se puede argumentar de manera tal de triunfar, independientemente de la verdad. Muy por el contrario, es sabido que tanto Sócrates, como Platón y Aristóteles fueron grandes críticos que afirmaban que los asuntos de estado debían estar fundados en investigaciones serias y en un pensamiento filosófico riguroso que buscara la verdad por sí misma. Ellos entendían que los sofistas cedían el lugar de lo ético a lo intelectual. Es así que podemos encontrar en varios diálogos platónicos a un Sócrates que realiza una pormenorizada crítica a los sofistas -entre ellos Protágoras y Gorgias.
Por otro lado, lo cómico ha sido objeto de reflexión de la filosofía. El filósofo francés Henrì Bergson (1859-1941) destacó algunos puntos en su texto La risa (1900), a saber:
• Lo cómico sólo se da dentro del ámbito humano. Así como el hombre ha sido caracterizado como «un animal que ríe», también se lo puede caracterizar como «el animal que hace reír».
• Lo cómico, a diferencia de lo trágico, está dirigido al intelecto puro. Agrega Bergson que “exige como una anestesia del corazón”. Esto implica que si la risa se produce a expensas de la torpeza de alguien, debemos distanciarnos de la emoción, del sufrimiento que nos pudiera producir la situación de la víctima, y centrarnos sólo en el intelecto.
• “La risa es siempre la risa de un grupo”: se requiere de un eco grupal. Pero es contagiosa hasta un cierto límite. Tiene más que ver con un prejuicio de asociación grupal que con la espontaneidad.
• “La risa debe tener que ver con una significación social”, hay una comprensión en común entre los que se ríen.
• Lo cómico tiene que ver con la exacerbación de alguna característica del personaje y con situaciones de actos torpes e involuntarios.
Para cerrar, me llama la atención que si nos imaginamos a algún político como blanco del humor, la situación es como una suerte de bullying público aceptado por la sociedad.
Alejandro Fidias Fabri

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