Un diálogo entre vulcanos…

Spock, mitad vulcano.

Spock, mitad vulcano.

Una de las más reconocidas definiciones de Aristóteles nos dice que el hombre es un animal racional (zoon logon ekhon y zoon logikón). Es así que nuestra diferencia específica con el resto de los animales sería la de poseer razón o logos. Esta vertiente antropológica, que atravesó toda la historia de la filosofía, ha sido y es utilizada como un supuesto que subyace a variados modelos de comportamiento del hombre. Aun así, nuestra propia experiencia nos indica que si bien la mayor parte de las veces no actuamos tan racionalmente como creemos, sí tenemos a la racionalidad como un «ideal-límite» -entendiendo por «ideal-límite» a aquella meta inalcanzable a la que debiéramos tender-.

Algunos memoriosos recordarán al personaje Mr. Spock, un particular oficial de la nave Enterprise de la serie televisiva Viaje a las estrellas, quien siendo mitad vulcano y mitad humano –hijo del vulcano Sarek y de la terrícola Grayson- era el ser más racional y lógico de toda la tripulación. Si bien intentó mediante la supresión total de sus emociones llegar a operar como ser puramente racional -como lo hacían los vulcanos puros-, no alcanzó en plenitud esa característica. Afortunadamente nosotros no somos ni como los vulcanos ni como los medio vulcanos, pero sí se ha utilizado este supuesto de hiperracionalidad en variadas vertientes filosóficas.
Paul Grice, filósofo británico contemporáneo dedicado al estudio del lenguaje natural y la comunicación, en dos ensayos de 1975 y 1978 publicados en su texto Studies in the Way of Words expuso el Principio y las reglas que subyacen al diálogo entre dos o más personas.
Afirma el autor que un diálogo, por ser en un cierto grado racional, lleva implícito esfuerzos de cooperación en el cual los integrantes reconocen un propósito común o un direccionamiento de la conversación mutuamente aceptado. Este propósito puede ser fijo desde el inicio o puede ir variando a lo largo de la conversación. Formula así lo que él da en llamar el Principio de Cooperación, que dice: “Haz que tu contribución conversacional sea tal como sea requerida, en la etapa en que se produce, por el propósito o dirección del intercambio en el cual estás comprometido”. De acuerdo con este principio enumera cuatro categorías de supermáximas y máximas que debieran gobernar la conversación, a saber:
La Categoría de Cantidad, relacionada con la cantidad de información intercambiada, de la que se desprenden dos máximas:
1. Haz tu contribución tan informativa como te sea requerida en el intercambio.
2. No hagas tu contribución más informativa que lo requerido.
La Categoría de Calidad la define la supermáxima “Trata de que tu contribución sea tal que sea verdadera”, desprendiéndose dos máximas:
1. No digas aquello que tengas por falso.
2. No digas aquello de lo que carezcas de evidencia adecuada.
La Categoría de Relación sólo es definida por la máxima “Sé relevante”.
La Categoría de Modo, que tiene más que ver con cómo se dice lo que se tiene que decir, y la define la supermáxima “Sé claro” y las siguientes máximas:
1. Evita la oscuridad en las expresiones.
2. Evita la ambigüedad.
3. Sé conciso.
4. Sé ordenado.
El tema da para explayarse más, pero por el momento quedémonos en tan solo preguntarnos en aquello que estamos implicando cuando decimos de alguien que “es de pocas palabras” o, que “habla demasiado” y, vinculemos también este análisis en relación con los desacuerdos que se producen en ciertos diálogos.
Alejandro Fidias Fabri
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8 pensamientos en “Un diálogo entre vulcanos…

  1. Buenísimo, Alex. El tema de la comunicación racional es vital para las buenas relaciones entre los hombres, el diálogo de la humanidad. Y una gran utopía.Quizá cuando se descubra finalmente mi regente verdadero – el planeta Vulcano – aprenda a ser una persona de pocas palabras como pareciera desprenderse como meta a lograr, tanto del escrito como de los comentarios.Mientras tanto, seguiré con mi habitual e inevitable verborragia.Lucrecia

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  2. Muchas gracias, Lucre!Tenés razón en lo que respecta a la comunicación racional. Si bien se trata de una ciencia ficción, los vulcanos eran violentos y apasionados hasta que llegaron a una etapa de superación de racionalidad pura adoptando el uso de la lógica, la meditación y la supresión de las emociones. Pero, cuando se gana por un lado, se pierde por otro: logararon actuar tan racionalmente que la supresión de las emociones los llevó a limitar las relaciones sexuales con el único fin de la procreación y solo con una frecuencia de 1 semana cada 7 años…En lo que respecta a un diálogo de humanos, Grice no propone ser de "pocas palabras" sino de la cantidad de palabras que brinden la información necesaria, no más, no menos. Igualmente, no emito un juicio de valor sobre los "parcos" o los "verborrágicos". Como seres humanos mortales, distamos de ser perfectos -AFORTUNADAMENTE-.

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  3. Una vez cada siete años??? Prefiero ser verborrágicamente terrenal, sobretodo porque no me gusta el corte de pelo del Dr. Spock, que no debe colaborar con el fin último que me interesa – no exactamente ser de pocas palabras.Lucrecia

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