0000-indigencia“Que no haya 14 millones de pobres” fue la demanda que más me impactó de las planteadas en la cadena de mails para el cacerolazo del 7 de junio pasado. Según esa cifra, el 35 % de la población está en la pobreza, aproximadamente un habitante de cada tres. Hice una pequeña investigación y, al encontrar diferencias importantes entre las fuentes de estas estadísticas, me decidí por los datos del INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censo) –a sabiendas de que son muy criticados. La última Encuesta Permanente de Hogares -2º semestre de 2011- reporta una incidencia del 6,5 % de pobreza y 1,7 % de indigencia en personas, esto significa que sobre una población censada en el 2010 de 40.091.359, hay 2.606.000 pobres y 681.500 indigentes. ¿Qué significa ser pobre y qué ser indigente?
En la Argentina “el cálculo de los hogares y personas bajo la Línea de Pobreza (LP) se elabora en base a datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). A partir de los ingresos de los hogares se establece si éstos tienen capacidad de satisfacer -por medio de la compra de bienes y servicios-un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales. El procedimiento parte de utilizar una Canasta Básica de Alimentos (CBA) y ampliarla con la inclusión de bienes y servicios no alimentarios (vestimenta, transporte, educación, salud, etc.) con el fin de obtener el valor de la Canasta Básica Total (CBT). Para calcular la incidencia de la pobreza se analiza la proporción de hogares cuyo ingreso no supera el valor de la CBT; para el caso de la indigencia, la proporción cuyo ingreso no superan la CBA”. En Abril de 2012 el INDEC calculó la CBA para el adulto equivalente en $ 216,26 mensuales y la CBT en $ 477,21. Esto quiere decir que habría más de dos millones y medio de personas que tienen un ingreso mensual aproximado de $ 480 que los ubica bajo la línea de pobreza y, cerca de setecientos mil con un ingreso cercano a $ 217 que los ubica bajo la línea de indigencia. Lo primero que nos sugiere el tema numérico es un cierto realismo mágico en el hecho de poder abastecer las necesidades alimenticias y no alimenticias con las cifras enumeradas. Lo segundo, es la inmoralidad. Lo tercero es que, efectivamente, si hacemos un poco de memoria, podríamos confirmar una de las frases más inmorales que he escuchado (“Pobres siempre hubo”).
Claramente hay un problema de comunidad –incluyendo en ella al Estado y a la población-, entendiendo por comunidad a la relación social afincada sobre una pertenencia común sentida subjetivamente por todos los que participan de ella. ¿Cómo un «excluido» puede sentirse miembro de una comunidad?¿Cómo todos los miembros de una comunidad podemos creernos que manteniendo degradado a un porcentaje de la población a niveles solo biológicos, continuamos siendo una comunidad?¿Qué clase de comunidad humana tiene miembros que son alimentados como los animales (con lo justo como para reponer las calorías gastadas)?
Por otra parte, llama la atención que en el mail que circuló con las demandas del cacerolazo, son equiparables el reclamo “para que no haya 14 millones de pobres” y “basta de violencia verbal” o “basta de autoritarismo”. No sé si hay 14 o hay 3 millones, pero es de gravedad el tener congéneres viviendo casi como animales y, hacer los restantes planteos resulta no estar consustanciado más que con una frase abstracta. Esto no sólo habla del Estado, del oficialismo y de la oposición, sino también de nosotros lo ciudadanos. No tenemos real conciencia de lo que significa vivir con $ 217 o $ 480 por mes. Nuestros estómagos no se lo imaginan, nuestras condiciones de confort no se lo imaginan. Pero, ¿qué culpa tengo yo si trabajo y pago mis impuestos? Frase mágica que de alguna retorcida manera llega a tranquilizar conciencias.
En el meditar este tema surgen interrogantes: ¿será esta la mejor opción que se pueda alcanzar bajo un sistema de democracia liberal capitalista? ¿Acaso como advirtió el sociólogo alemán Peter Glotz el pleno empleo es un ideal que debemos observarlo desde la «sociedad de los dos tercios» (por la «sociedad de los dos tercios» entendía a la sociedad en la cual un tercio queda inherentemente desocupado y excluido)? Si siempre hubo pobres, ¿no querrá decir esto que, hagamos lo que hagamos, el paradigma bajo el cual operamos tendrá una comunidad escindida de seres humanos y otra de animales? ¿Acaso lo seres humanos que aceptamos esto no somos otro tipo de animales no racionales? Como racionales, ¿no debiéramos pensar lo aún no pensado de la comunidad que no opera como comunidad?¿No se habrá naturalizado en el mundo un paradigma que es verdaderamente perverso (ya sea en su versión neoliberal y de Estado de Bienestar)?
La democracia moderna está fundada en los conceptos de igualdad, fraternidad y libertad. ¿Dónde ha quedado la fraternidad en una comunidad en la cual unos comen para reponer su estado bestial y otros buscando su calidad de vida?
Alejandro Fidias Fabri

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