Confieso que me desconcertó un comentario que hizo la senadora Estenssoro en la votación por la expropiación de YPF. Ella dijo: “la razón me dice que debiera votar en contra de este proyecto. Pero el corazón me dice otra cosa. […] Voy a ser prudente y en vez de votar en contra, solicitaré permiso para abstenerme de votar”. Con sus dichos redujo la posibilidad de elección a tres opciones: la racional (en contra), la pasional (otra cosa) y, una tercera (abstenerse). Yo era tan reduccionista que pensaba que todo era una cuestión racional. Incluso, en cada elección que voté pensé que votaba la razón y no la emoción de mis representantes. Entonces, ¿por qué con la nacionalización del 51 % de YPF me siento más argentino habiendo cosas que no son tan transparentes o claras? ¿Estaré comprando gato por liebre? Necesito urgente hablar con mi psicóloga. Esto me angustia y me supera.
Dos horas después estaba ya en el diván de Leonor, analista de orientación lacaniana. – Bueno, Alejandro, ¿qué te anda pasando como para pedirme un sesión de urgencia?-  pregunta ella en su usual tono aséptico.
-Leonor, estoy muy confundido. Tengo un problema con la identificación nacional. No entiendo por qué me siento más argentino con el tema de YPF. Sé que hay cosas no claras, y en lo personal no es una situación que me beneficie, pero igualmente me hace sentir mejor. Es como que me siento más argentino. Te pido que hoy, más que hablar yo, y vos contestarme con interjecciones o cortas preguntas retóricas, me auxilies con respuestas concretas. Te pido por favor.-le dije con una voz que trasuntaba mi desazón.
Jacques Lacan (1901-1981)
-Tranquilizate. Primeramente te voy a explicar la reconceptualización que hace Lacan del mecanismo libidinal freudiano. Te lo simplifico un poco y pensalo en forma simbólica, pero tratá de concentrarte en los pasos que te voy a detallar: nace una criatura, un individuo; la totalidad del universo de este individuo es lo que Lacan llama «el gran Otro» (grand Autre, objeto gran A), que simboliza a su madre. Este gran Otro le proporciona un Goce con mayúsculas (la Jouissance). Recibe de la madre simbólica todo lo que necesita. En determinado momento aparece el padre simbólico (en términos lacanianos, el «Nombre del padre», Nom du père) y le impone el mandato «No al incesto». Lo hace a los efectos de separarlo de la madre, el gran Otro. En ese mismo acto, el individuo se convierte en un Sujeto barrado o Sujeto sujetado. Este Sujeto, ahora atravesado por las leyes del lenguaje que le impuso el padre, será también un Sujeto de la Falta, una falta constitutiva, la Falta (con mayúsculas) del gran Otro que le proporcionaba el Goce con mayúsculas y que, aún siendo irrecuperable, intentará recuperar. Este hecho instala en él el deseo (de recuperar al gran Otro) y su ingreso al mundo social (con los objetos pequeños otros, petit autre, petit a). Es así que este Sujeto deseante perseguirá la imposibilidad de encontrar en el pequeño otro al gran Otro que le falta. Su vida transcurrirá de objeto pequeño otro en objeto pequeño otro. Pero, paradójicamente, serán los pequeños goces los que sostendrán la idea de ese mítico y presimbólico Goce y será esto lo que le dará un sentido a su vida. Resumiendo, el sacrificio del vínculo incestuoso con la madre, el sacrificio del Goce, la castración simbólica, constituye la afirmación de las leyes simbólicas, la socialización y la instauración del deseo en el Sujeto. ¿Vas entendiendo, Alejandro?
– Más o menos. No me queda claro qué tiene que ver esto con la identidad nacional.- le dije con cierta timidez.
-¡No seas ansioso! ¡Ahora viene lo mejor! Pasemos a la lectura política. Hace poco estuve leyendo un libro de Yannis Stavrakakis, teórico político inglés, que da una explicación plausible del mecanismo lacaniano en la formación de la identidad nacional. Un individuo busca una identidad subjetiva fuerte identificándose con objetos colectivos (la identidad nacional). La identidad nacional está fundada en una construcción colectiva que tiene un “afuera” y un “adentro”, un “nosotros” y un “ellos”. Es la diferencia lo que delimita a esta identidad.
Esta identificación se funda en dos tipologías de jouissance (goce), la fantasmática y la del cuerpo. La jouissance fantasmática consiste en investir a un objeto «petit a» (en este caso, la argentinidad) de un soporte imaginario de recuperación del Objeto perdido (el gran Otro). Esta investidura es una creación discursiva política: la promesa de una “sociedad justa”, una “nación sin pobreza”, o cualquier otra utopía irrealizable. ¿Cómo se mantiene o acrecienta esta identificación a lo largo del tiempo? Es mediante experiencias fronterizas vinculadas a una jouissance (goce) parcial del cuerpo, tales como una victoria bélica del país, el triunfo de la selección nacional de fútbol o de rugby o de hockey, la nacionalización de una empresa con fuerte identidad nacional (Aerolíneas Argentinas, YPF, etc.). A su vez, la cohesión nacional se refuerza mediante una serie de actividades de goce limitado, tales como festivales, celebraciones (festejos del Bicentenario), recitales, rituales de consumo (Feria del Libro, etc.), etc. Te podrás imaginar que la mayor cantidad de feriados que tenemos en Argentina no está sólo motivada en la intención de fomentar la industria del turismo.
Bueno, Alejandro, la explicación es algo escueta y simplificada, pero ya terminamos la sesión.
Son las 7 horas de una mañana lluviosa en la Ciudad de Buenos Aires. -¡Riiing, riiing, riiing,…!-grita el despertador, y me despierto sobresaltado. Lo apago y unos minutos después tomo registro de él.
-¡Uy! Si no me apuro llego tarde a terapia. ¡Qué pesadilla que tuve! Todavía estoy temblando. ¡Qué temas! …Identidad nacional, YPF, Lacan…¡Qué suerte que hoy la veo a Leonor!- me dije a mi mismo agitadamente mientras corría hacia la ducha.
Alejandro Fidias Fabri
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