Una interpretación platónica del poeta que partió…

Partió El Poeta. Lo despido a Spinetta con una lágrima profunda y milenaria y con un “¡chapó!” de enorme respeto por su arte. Sin Spinettas no podríamos vivir la indigencia de un mundo sin dioses, sin fundamentos, vidas al borde del abismo. Si bien hay mortales afortunados, algunos pocos y elegidos Poetas, que vienen a cumplir esta función de despertar a los espíritus individuales y cohesionarlos en el espíritu universal y en el mar cósmico, somos nosotros, los mortales comunes, los afortunados de poder tener las experiencias que estos poetas nos prodigan.

Además del Spinetta poeta, siempre me llamó la atención su registro durante las pocas entrevistas que daba: persona muy precisa  y exacta en su vocabulario y en sus juicios, y reservada y críptica en lo referente a su vida privada. En el mes de diciembre de 2011, frente a filtraciones periodísticas irrespetuosas sobre su enfermedad, publicó en el sitio web un comunicado que oficializaba su estado  de salud. Me sorprendió particularmente la frase que utilizó: “en pleno tratamiento hacia una curación definitiva”. Esta frase adquiere ahora, luego del desenlace, otro sentido. Quizá sea un pensamiento movilizado por la conmoción de su partida, por la poesía de su música y por la precisión de sus declaraciones, lo que me lleva a una interpretación entre poética y filosófica. Esa libre asociación que sólo los poetas nos ayudan a emerger, me trajo a la mente la vinculación entre el “tratamiento hacia una curación definitiva” declarado por Spinetta y la frase de Sócrates en sus últimos instantes de vida, que atestigua el diálogo platónico Fedón que le dice a Critón: “Oh Critón, debemos un gallo a Asclepio. Pagad la deuda, y no la paséis por alto”.  Como es sabido, Asclepio era el dios de la Medicina, y se le solía ofrendar un gallo cuando la persona era curada de su enfermedad. La interpretación corriente de la frase de despedida del Tábano de Atenas es que, en sus momentos finales, quiere que le sea ofrendado el gallo por haber sido curado de la enfermedad que es la vida. Su muerte por la cicuta implicaba su curación. A los efectos de alinearla con la declaración de prensa de nuestro poeta, elijo una segunda interpretación que hay sobre los dichos de Sócrates: Foucault señala la particularidad del libro de Dumézil El monje negro vestido de gris, que propone una nueva interpretación de las últimas palabras de Sócrates pues entiende que han sido banalmente tratadas. En su lectura, la existencia de la ofrenda del gallo implica claramente que hay una enfermedad. Esta enfermedad no es sólo curada a Sócrates pues utiliza un verbo en la primera persona del plural (“debemos”). Son ellos  los que le deben al dios: el que se va y esos discípulos que se quedan. Son ellos los que están curados. ¿Por qué y de qué? Es bien sabido que el ajustarse a una ética y a la búsqueda de la verdad en una ciudad corrompida y decadente, llevó a Sócrates a la muerte. En la misma declaración de prensa, Spinetta denuncia “el aluvión de información inexacta” sobre su estado de salud, y es en este punto donde confluye su parecer y su accionar con el del filósofo griego. Para Dumézil, fue primeramente Sócrates y luego Critón quienes en sus actitudes de vida no se dejaron arrastrar por la opinión de la multitud, que sólo provoca destrucción y deterioro de las almas. Ellos siguieron el camino de lo único que les podía indicar lo justo y lo injusto, el camino de la verdad. El alejarse de la falsa opinión, la opinión corriente y dirigirse a la recta opinión, la opinión verdadera fundada en la relación de sí mismo con la verdad, eso, era la curación que merecía ofrendar un gallo.
Tanto en el caso expuesto del presente como en el de la antigüedad nos estamos refiriendo a una cierta ética. Un hombre es su comportamiento moral y es en el ejercicio de las libres decisiones de su vida cuando elige el tipo de persona que quiere ser. Esa es la “curación definitiva”.
Este escrito es mi emotivo y respetuoso homenaje a la vida y a la partida de nuestro Poeta.
Alejandro Fidias Fabri
PS: Una pieza para disfrutar poco conocida, donde se combinan los dos Poetas, en un recital en el teatro de UCLA, Los Ángeles, California, en mayo de 1993.

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