Acaso, ¿hubo un solo San Martín?…

Pacho O’Donnell

En los últimos días han aparecido diversos artículos periodísticos criticando la decisión presidencial de crear el Instituto de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego, que será presidido por el historiador Mario “Pacho” O’Donnell. Los periodistas advierten sobre el peligro de la manipulación histórica de héroes y personajes preclaros ya instalados y naturalizados en la conciencia colectiva. Vamos a comenzar aventurando que lo ya naturalizado fue alguna vez criticado como operación histórica. Debiéramos tener presente que no se está tocando una verdad absoluta. La historia no es una ciencia exacta.

La propia polisemia del vocablo «historia» se presta ya a una cierta confusión: significa tanto la “narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de memoria”, como el “conjunto de los sucesos o hechos políticos, sociales, económicos, culturales, etc., de un pueblo o de una nación”. En lengua alemana, la distinción coadyuva a intuir el problema: historie es la narración de los acontecimientos y geschichte son los propios acontecimientos históricos. Tratándose de una ciencia, sería de esperar una cierta rigurosidad entre los acontecimientos y la narración. Pero, va de suyo que nuestra misma naturaleza humana porta la incapacidad de aprehender al objeto o al acontecimiento en forma objetiva. Por ello, frente a la necesidad de “objetivación” de un estudio histórico, la acción del historiador es utilizar determinados indicios o fuentes y construirlos o darles continuidad mediante una literaturización con campos semánticos y significantes acotados. Vemos entonces que le es natural a la ciencia histórica la divergencia entre geschichte (acontecimiento) e historie (narración del acontecimiento). Podemos así visualizar que la historia no es un saber cristalizado, una verdad absoluta e intocable, sino que, por el contrario, es una operación que está complejizada por el mismo estar del historiador en el torrente temporal.
Podemos tomar como ejemplo la teoría de la historia de algunos de los más relevantes pensadores contemporáneos, como Gadamer y White:
Hans-Georg Gadamer, filósofo alemán (1900-20o2), es contrario a la idea de cientificidad de la historia y cuestiona la pretendida objetividad del historicismo; expresa que la tarea del historiador es de carácter hermenéutico porque consiste en comprender como ser humano los acontecimientos. A su vez, considera como propio de las ciencias del espíritu la dependencia del sujeto cognoscente con el objeto por conocer. El sujeto modifica el objeto conocido. No hay para él un pasado dado desde un presente dado. Para Gadamer los textos son los instrumento de comunicación entre las culturas e interpretadas por el historiador desde la propia. Esto es ineludible, pues, si el historiador en su intento de lograr una supuesta objetividad intentara liberarse de su propia situación histórica, al hacerlo no podría tener sentido histórico porque éste es producto de su propia época. Asimismo, ve necesaria la conciencia histórico-efectual porque propicia la comprensión histórica y permite formular preguntas desde lo que somos para encontrar respuestas en el pasado. Al estar como seres humanos inmersos en el proceso histórico, esta situación conlleva a una reflexión constante y a la necesidad de escribir la historia nuevamente desde cada presente. Gadamer expresa que la conciencia histórica del hombre está sustentada en la comprensión de su conciencia plena de la historicidad de todo presente, y define el sentido histórico como la disponibilidad del historiador para comprender el pasado desde su propio tiempo y contexto.
“El fusilamiento de Dorrego”, R. Campodónico.
Para Hayden White, filósofo e historiador norteamericano, la historiografía trata más de una forma de escritura que de una investigación científica. El enunciador como historiador debe contemplar un cierto criterio formal en la conformación de su discurso narrativo del pasado. En esta operación, escoge “en un nivel profundo de conciencia” estrategias conceptuales por medio de las cuales explica o representa sus datos. Distingue las estrategias de explicación por argumentación formal, por la trama y por implicación ideológica los tres tipos de estrategia que los historiadores pueden emplear para obtener distintos tipos de “efecto explicatorio”. Además de estas dos, hay otras teorías. No hay un consenso al respecto.
No debiéramos ni asustarnos ni sorprendernos con la decisión presidencial. Debiéramos contemplar el carácter relativo de la historia narrada. Lo que hoy tomamos como verdadero es simplemente la historia narrada –operada- en el pasado, ya naturalizada.
La respuesta al título: General D. José de San Martín hubo uno solo; narrado y conocido, varios; naturalizado, algunos.
Alejandro Fidias Fabri
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Un pensamiento en “Acaso, ¿hubo un solo San Martín?…

  1. º
    La mayor parte de los hechos sucedidos en el pasado nos son desconocidos. Sin embargo la imperfecta condición del conocimiento humano permite que una misma historia pueda ser referida de 100 distintas maneras y con significados opuestos. Obviamente este razonamiento provoca desazón entre los amantes del rigor, la certeza y la verdad. Los Ingenieros como vos y yo padecemos un gran desconsuelo ante esta variabilidad, y lo unico que nos queda es apoyar que haya mil versiones escritas de cada acto y luego de analizarlas todas, sacar nuestras propias conclusiones.

    Un abrazo.

    Marcelo Galvez

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