Warren Buffet
Días atrás, Warren Buffet, el tercer hombre más rico del mundo, declaró que él pagaba porcentualmente la mitad de impuestos que sus empleados. Afirma que en los Estados Unidos los millonarios han sido favorecidos por sucesivas exenciones impositivas y entiende que debieran compartir con una  mayor carga de sacrificio las dificultades que están atravesando los restantes ciudadanos americanos. Más allá de cualquier discusión posible –que las hay-, ya sea sobre la base de cálculo que utilizó en sus argumentos, ya sea sobre su genuina intencionalidad –sólo él la sabe-, ésta posición de Buffet tiene cierta similitud con la propuesta ética del filósofo americano John Rawls.
¿Qué tienen que ver los impuestos a las ganancias con la ética? Digamos que toda decisión lleva implícita una ética.
Por ejemplo, según las últimas estadísticas, en los Estados Unidos hay cerca de 45 millones de pobres. Por otro lado, la  mitad del presupuesto nacional es aplicado a gastos de “defensa”.Radicalizando la situación, podríamos plantear el dilema «o pobres o guerras», lo cuál nos ubica frente a una decisión ética. Por ser política. la decisión no deja de ser ética.
En su Leviathan de 1651, el filósofo político inglés Thomas Hobbes, señaló con una cierta ironía que la humanidad debiera aprender de criaturas vivientes como las hormigas y las abejas. Éstas no diferencian el bien común del bien individual. Es interesante detenerse a observar cualquier caminito de hormigas, cuando estas van llevando trocitos de pasto al hormiguero: van todas en fila, algunas pequeñas llevando trozos que las pueden duplicar en tamaño y otras grandes con trozos acordes o menores. Aquella que lleva de menos, no es repudiada por sus congéneres, aquella que lleva de más, no es atacada. Es muy extraña la situación de que su interés personal coincida con aquél de la comunidad. De este contractualista de la modernidad, pasamos al neocontractualista John Rawls, y su famosa Teoría de la Justicia de 1971. Allí expone una teoría política, que es simultáneamente una teoría ética. Ello, porque está centrada en la justicia distributiva.
Rawls deriva los principios de justicia de un contrato social hipotético. Para que éste asegure condiciones justas, ficciona una igualdad de poder de negociación entre las partes contratantes: la negociación se realiza tras el «velo de ignorancia». Allí todos desconocen su posición, sus ingresos, riquezas, habilidades y poderes. La decisión racional será pues la de ubicarse como si uno  fuera, al levantar el velo, una persona de menores recursos. Por ello, asegurará una determinada cantidad de derechos y ciertas compensaciones por las desigualdades sociales y económicas que operen en beneficio de los que menos poseen. ¿Se trata de un comunismo? No, la propuesta de Rawls es una combinación de democracia liberal, economía de mercado y Estado distributivo de Bienestar.
Una vez levantado el «velo de ignorancia», estamos nuevamente en una economía de mercado, pero sin pobres, pero con una carga impositiva más equitativa. Una economía con una justicia distributiva justa –aunque suene redundante-. ¿Qué pasa con el esfuerzo o con las capacidades naturales o adquiridas?¿No se valoran? Si, se valoran, pero no con desmesura.
Queda para nuestra reflexión esta propuesta de Rawls. Filosofía política y ética.
Alejandro Fidias Fabri

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