Fuente: http://leorios.blogspot.com/2011/03/sueltos.html
Leyendo unas declaraciones periodísticas de Christine Lagarde, flamante directora general del FMI, me llamó la atención cuando se le preguntó sobre la ética de sus acciones. Su respuesta fue simple: “En lo que se refiere a la ética y a las cosas que tenga que hacer, siempre pienso para mis adentros si mi madre lo aprobaría. Si la respuesta es negativa, entonces quiere decir que hay algo que está mal” (The Huffington Post, 10/07/11). Digamos que la brújula ética de Lagarde sería heterónoma (externa a ella: su principio operante es el accionar de su madre). Digamos también que muy probablemente se trate de una respuesta reduccionista, más vinculada a los asuntos privados que a los públicos. De hecho, siendo ella Ministra de Finanzas, Francia le vendió a Grecia, país que ya estaba con números macroeconómicos inaceptables para la UE, más de 4.000 millones de euros en armamentos (según declaraciones del eurodiputado Daniel Cohn-Bendit). Dificilmente haya utilizado en tal situación el patrón de comportamiento de su madre.
Es sabido que Aristóteles fue el primer filósofo que analizó y estudió la ética formalmente. Hasta comienzos de la modernidad, podemos hablar de una ética heterónoma, esto es, el discernimiento de lo bueno y de lo malo se funda externamente, es extra-moral (por ejemplo: religiones). A partir de la modernidad, el esfuerzo de los pensadores se centra en la búsqueda de leyes que gobiernen a la razón en ese discernimiento. Ya no una ética heterónoma, sino autónoma (tiene sus leyes internas). Es mi propia razón la que me indica la buena y la mala acción. Hay así variadas propuestas, tales como las de Kant, Spinoza, Bentham, Mill, Rawls, y otros tantos.
En general, creemos que la ética es una en todos los ámbitos y aspectos de nuestras vidas: se es ético o no se es ético, se actúa éticamente o no se actúa éticamente. Sí y no, o, no y sí.
Para reflexionar sobre el tema vamos a utilizar el cuestionario que realizó e implementó el psicólogo Marc Hauser, de la Universidad de Harvard. Consideró la siguiente situación:
Estás caminando junto a las vías de ferrocarril y ves venir desde tu izquierda a un tren descontrolado, sin conductor. Mirás hacia la derecha y ves a un grupo de cinco operarios que están haciendo reparaciones sobre las vías principales, los cuales serán atropellados. Hacia el costado ves que hay un desvío con otra vía, auxiliar, con un operario trabajando. Junto a vos está la palanca que acciona el cambio de vías para que el tren salga de la línea principal y se dirija a la línea auxiliar. Pregunta: ¿Accionarías vos la palanca para derivar el tren a la vía auxiliar y que colisione con el operario que se encuentra solo o dejarías que colisione contra los cinco de la vía principal?
DILEMA 1: -Acciono la palanca   -No acciono la palanca.

Antes de responder a la pregunta anterior, consideremos una segunda situación: ocurre los mismo, pero estás sobre un puente peatonal por encima de las vías. La forma de salvar a los operarios es arrojando un gran peso que se interponga a la trayectoria del tren. Junto a vos hay un señor apoyado en la baranda, de una gran altura y un gran peso. De empujarlo, detendrá el tren, salvando a los cinco trabajadores. Pregunta: ¿Lo empujarías?
DILEMA 2: -Lo empujo     -No lo empujo.
Estas dos preguntas las realizó a más de trescientas mil personas, de Oriente y Occidente, diversidad etaria, diversidad de géneros, ateos y creyentes, etc.  Los resultados llevaron a la conclusión de ciertas aparentes inconsistencias. Lo importante es ver cuál es el razonamiento del sistema ético que subyace a cada respuesta.
Agreguemos un grado más de dificultad: supongamos que en el primer caso, el obrero que está en la vía auxiliar fuera un pariente o amigo querido, ¿qué harías?
DILEMA 3: -Acciono la palanca    -No acciono la palanca.
Y si en el segundo caso el señor pesado se diera vuelta, te mirara a la cara y te pareciera una buenísima persona, ¿que harías?
DILEMA 4: -Lo empujo        -No lo empujo.
Decisiones para reflexionar.
¿Subyace o no a nuestras respuestas, a todos y cada uno de los casos, el mismo sistema ético?
Para reflexionar…
Alejandro Fidias Fabri
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