La moderna división de poderes de un gobierno fue señalada y teorizada entre los siglos XVII y XVIII por pensadores tales como John Locke, el barón de Montesquieu y otros tantos. Su objetivo era el de limitar un poder absoluto concentrado y tener una adecuada representación de la sociedad, evitando así los excesos y las acciones despóticas.
John Locke
Así, John Locke publica en 1690 los Dos tratados sobre el gobierno. En el libro II, conocido como el Tratado del gobierno civil, plantea sus fundamentos diciendo que “podría ser objeto de gran tentación para la fragilidad humana que aquellas personas que tienen el poder de hacer leyes poseyeran también en sus manos el de hacerlas ejecutar; […] es por esto que en los Estados bien regimentados, en los que el bien público obtiene la primera consideración, el poder legislativo está colocado en diversas personas que legalmente reunidas tienen […] poder para hacer leyes. […] Pero como estas leyes […] tienen una virtud constante y duradera que obliga continuamente a someterse a su observancia, es necesario que subsista siempre algún poder dedicado a hacer ejecutar estas leyes, procurando conserven su misma fuerza: he aquí como el poder legislativo y ejecutivo se hallan frecuentemente separados.” En esta línea, Montesquieu señala en su obra Espíritu de las Leyes, publicada en 1748, que “no hay libertad si el poder de juzgar no está bien deslindado del poder legislativo y del poder ejecutivo…”. Así se fueron sucediendo aspectos teóricos hasta llegar a la estructura conocida hoy de las tres funciones gubernamentales o los tres poderes: el legislativo, el ejecutivo y el judicial.

Tomemos un ejemplo del hoy: en votación del viernes 3 de junio, la Cámara de Representantes del Congreso de EEUU, descartó por mayoría la propuesta de anular y retrotraer la decisión de Obama de atacar Libia en el mes de marzo, por haberlo hecho sin la apropiada autorización. En efecto, en la 1era sesión del 102 Congreso, la Cámara de Representantes votó por el acuerdo de la resolución dirigida al Presidente de conformidad con la sección 5c de la War Powers Resolution, obligándolo a retirar las Fuerzas Armadas de EEUU de Libia.  Lo que involucra el punto 5c es la potestad del Congreso de instruir al Presidente a remover las Fuerzas Armadas cuando estas hubieran entrado en hostilidades fuera del territorio americano, sin la debida autorización (del Congreso). Dejando de lado el tema bélico, el mismo 3 de junio se podía ingresar en el sitio web de la Cámara de Representantes (http://www.house.gov/) y, en el área de “Actividad Legislativa”, bajo la pestaña “Votes”, encontrar la entrada para visualizar la votación. Así, se ve el resultado fallido de la propuesta (265 votos negativos contra 148 positivos) y, los votos nominales divididos en “Republicanos”, “Demócratas” e “independientes” y, en “síes”, “noes” y “abstenciones”. En dicha votación llama la atención que dentro de los “síes” hay tanto demócratas como republicanos y, lo mismo dentro de los “noes”. El primer pensamiento que se nos viene a la mente como ciudadanos es sobre las ventajas del ejercicio de los poderes controlantes y la capacidad de tener acceso a la información de los votos con los nombres y apellidos de los representantes.
Pareciera ser una consecuencia natural que se nos despierte la curiosidad de ver como funciona nuestro e-congreso comparándolo con esta experiencia americana. Al ingresar a la página http://www.diputados.gov.ar/, encontramos que en la misma fecha hubo 2 actividades: una reunión a las 9:00 de la Comisión de Agricultura y Ganadería y, la inauguración de la muestra de una artista plástica a las 19:00. Los Proyectos de Ley tratados, están cargados en la página web hasta Noviembre de 2010. Desde Noviembre hasta hoy, si bien hay proyectos presentados hasta el mismo 3 de junio, nada sobre las votaciones. Asimismo, hay que reconocer la existencia de una entrada “Estadísticas parlamentarias”, con subentrada “Votaciones Nominales”, pero no lleva a buen puerto  pues están las votaciones nominales sólo hasta el período 128 finalizado en noviembre de 2010. Podemos concluir que nuestro e-Congreso tiene aún algunos aspectos para mejorar y sería interesante que el diseño de la página web fuera de uso más amigable. Ello, si es que hubiera voluntad de que los representados tuviéramos información al día sobre lo que hacen nuestros representantes. Está instalado en el imaginario colectivo que “el  pueblo quiere saber de qué se trata”. ¿Será así?…
Alejandro Fidias Fabri
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