Una nación que no olvida a las víctimas de los atentados terroristas sufridos, es de respetar. Una nación que, en la búsqueda de su cometido, se ajusta a las leyes, tanto en la paz como en la guerra, es de respetar. Muchos creímos que con la asunción de Obama como presidente,  Estados Unidos se dirigiría hacia una senda de moralización, de respeto por los derechos humanos, de respeto por las leyes nacionales e internacionales. Muchos creímos en su eslogan «Yes, we can».
Sala de situación de la Casa Blanca

Sin embargo, ha causado estupor a varios el ver la fotografía del presidente, la Secretaria de Estado y otros funcionarios, sentados a la cabecera de una larga mesa, viendo en tiempo real la “operación” que estaba realizando el grupo de fuerzas especiales SEALs en la vivienda de Bin Laden en Abbottabad, República Islámica de Pakistán. Esta imagen, tranquilamente nos puede transportar a lo que podría ser un grupo de perversos “jugando” un videojuego cuyo objetivo fuera matar virtualmente al terrorista más buscado. De hecho, el puntaje que se ganaría serían los 11 puntos con que se vió incrementada la imagen positiva de Obama por este acontecimiento. Se han unido la realidad y la virtualidad.

Es un absoluto contrasentido que Obama, en ocasión de la recepción de su Premio Nobel de  la Paz de 2009, haya pronunciado en Estocolmo las siguientes palabras:
“…Donde el uso de la fuerza sea necesario, tenemos un interés moral y estratégico en obligarnos a ciertas reglas de conducta. Aún cuando enfrentamos a un adversario malicioso que no respeta regla alguna, yo creo que Estados Unidos de América debe permanecer como el portador de los estándares de la conducta en la guerra. Eso es lo que nos diferencia de aquellos contra quienes luchamos. Eso es una fuente de nuestra fortaleza. Por eso he prohibido la tortura. Por eso he ordenado cerrar la prisión de la Bahía de Guantánamo. Y por eso es que he reafirmado el compromiso de América de respetar las Convenciones de Ginebra. Nos perdemos a nosotros cuando comprometemos aquellos ideales por los cuales peleamos para defender.” (El resaltado en negrita es mío)
Pareciera que ya se han perdido moral y legalmente….Yes, we can!
Por otra parte, el presidente Obama dió el 2 de mayo una conferencia de prensa en el East Room de la Casa Blanca para informar que Estados Unidos había conducido una “operación” en la cual había matado a Bin Laden y tomado custodia de su cadáver. Afirmó que con este acontecimiento “se hizo justicia”. 
En lo formal, uno de los principios fundantes del Estado es el de «soberanía», definido en el siglo XVI por el pensador francés Juan Bodino. La soberanía es el “poder absoluto y perpetuo de la República”. Cuando el ejecutivo de Estados Unidos dió la orden de llevar a cabo la operación planeada, y lo hizo sin informar a las autoridades de Pakistán, avasalló la soberanía de Pakistán, avasalló un Estado de Derecho. ¿Qué significa “se hizo justicia”?¿Cómo se puede hacer justicia avasallando al derecho? Lo mismo vale para la sustracción del presunto cadáver del territorio de Pakistán. No sería de sorprenderse que el propio presidente Zardari se haya enterado de lo acontecido a través de los noticieros.
Desde otra óptica, “se hizo justicia” implica que se llevó a cabo una acción justa. Dice el politicólogo italiano Norberto Bobbio que, desde tiempos de Aristóteles, “el sentido predominante de acción justa […] es el de una acción realizada con apego a la ley”.  Yes, we can.
Parece que, en oposición a los dichos de Obama en Estocolmo, América ostenta de facto una soberanía supranacional y, decide así a su arbitrio qué zonas o territorios del planeta quedan situados fuera del orden jurídico normal, con la ley suspendida, solo sujetos a su poderío militar.
Yes, we can. Yes, we can. Yes, we can…¿change?
Alejandro Fidias Fabri
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