Crisis mundial: ¿estamos frente a un enigma o frente a una anomalía?

Una lectura a las crisis económico-financieras que están ocurriendo en países del primer mundo es aquella de Marx, quien vaticinó periódicas crisis de sobreproducción en el sistema capitalista. Si bien cualquier análisis que se pretendiera realizar sería sumamente complejo visto la infinidad de variables que convergen, debiéramos tener en cuenta que el análisis de Marx data de mediados del siglo XIX, con un capitalismo germinal, que dista mucho del llamado capitalismo tardío. La utilización del argumento de Marx implicaría que se trate de crisis esperadas, de las cuales se saldría bajo el mismo sistema. Digamos que esta postura implicaría que no sería necesario cambiar, sino solo esperar. Se ratificaría así la sabida resistencia al cambio propia de los hombres que, por supuesto, alcanza a las comunidades científicas.

Por otra parte, se escucha hablar en ciertos ámbitos que estas crisis serán causa de un cambio de paradigma. Pero, ¿qué significa «cambio de paradigma»?¿son las crisis necesariamente causa de cambios de paradigma?
Para intentar responder estas cuestiones, recurrimos al reconocido texto La estructura de las revoluciones científicas de 1962, del epistemólogo Thomas S. Kuhn, que trata particularmente cómo se producen las revoluciones científicas -en especial referido a las ciencias naturales y con cierta cautela aplicable a las ciencias sociales y humanas, en las cuales pueden convivir varios paradigmas simultaneamente-. Él llama período de «ciencia normal» a aquél que se desarrolla en la comunidad científica bajo un determinado paradigma. Si bien el uso del vocablo «paradigma» se remonta a los griegos (paredeigma) y hasta se puede encontrar el los textos platónicos, fue Kuhn quien lo llevó y adaptó al terreno epistemológico y de historia de las ciencias. En la concepción kuhniana, este término levemente equívoco, representa el conjunto de creencias, modelo teórico universal de resolución de problemas, prácticas consensuadas por la comunidad científica, equipamientos, textos, etc. Entonces, en el período de ciencia normal, en que se opera bajo un paradigma, los progresos que ocurren son acumulativos. Se van resolviendo problemas esperados. El paradigma que se encuentra operativo es aquél que ha tenido mayor éxito que sus competidores y el que tiene mayor expectativa de resolver problemas futuros. Bajo este período aparecerá un tipo de problemas que denomina «enigmas», que son aquellos que tienen una solución asegurada y, otro tipo de problemas que denomina «anomalías». En general, los científicos no están preparados para percibir una anomalía -un hecho en el cual las expectativas han sido violadas-. Se las tiende a descartar o se las minimiza (por ejemplo, si las crisis económico-financieras fueran anomalías, se las minimiza con los dichos de Marx). Cuando la anomalía es percibida como tal, comienzan entonces los experimentos e hipótesis bajo una nueva teoría. Esta anomalía pone en tela de juicio a la tradición y entramos en un período de crisis que puede llevar o no a una “revolución científica”. Este período de crisis Kuhn lo llama “Período de ciencia extraordinaria” y en este conviven el paradigma del período de ciencia normal que es el de aceptación de la comunidad con un nuevo paradigma que está validándose. Nunca puede un paradigma ser deshechado sin ser reemplazado por otro. No existiría ciencia (políticamente equivaldría a una situación anárquica generalizada). Corroborado el nuevo paradigma, implicará un progreso cuántico y no acumulativo, una revolución científica. Como accionar posterior quedará la ardua tarea de articulación del nuevo paradigma con toda la ciencia conocida.
Por supuesto que este proceso lleva muchos años y es facilmente comprobable en las ciencias naturales mediante el rigor de la exactitud en la experimentación y de la investigación. No ocurre lo mismo con las ciencias sociales, en las cuales la exactitud en el rigor no es una característica propia de éstas. En el caso de las ciencias humanas o del espíritu pueden coexistir varios paradigmas (por ejemplo: comunismo y capitalismo, escuela freudiana y escuela lacaniana, etc.).
En el caso de las crisis que están ocurriendo, solo el tiempo nos dirá si estamos frente a enigmas o a anomalías, a sabiendas que existe una institucionalización del paradigma imperante (FMI, intereses privados, públicos, geopolíticos, de empresas multinacionales de posición dominante, etc.) que trabaja para que nada cambie mientras tengan poder y ganancias. Veremos. Mientras tanto, una intensificación del Pensamiento Único o, digamos, desconsiderar el costo social y considerar las situaciones económicas como enigmas para intentar superarlas con las herramientas que provee el paradigma imperante y, de esta forma convalidarlo.

Alejandro Fidias Fabri

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