El tiempo es de indigencia y por eso muy rico su poeta, tan rico que, con frecuencia, al pensar el pasado y esperar lo venidero, se entumece y sólo podría dormir en este aparente vacío. Pero se mantiene en pie, en la nada de esta noche. Cuando el poeta queda consigo mismo en la suprema soledad de su destino, entonces elabora la verdad como representante verdadero de su pueblo.
Martin Heidegger, Hölderlin y la esencia de la poesía
Esperar lo venidero que nuestro poeta imaginó, bien puede ser “El” deseo navideño:
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