Acerca de la serie «Todo pasa a la luz y se manifiesta».
Junio de 2009
        Cada obra de la última serie de Schiavone “Todo pasa a la luz y se manifiesta” presenta particularmente figuras, restos, retazos geométricos de color negro. Son nítidos y precisos. Tanta precisión en medio de fondos monocolor con armoniosas variaciones de valor, y los restos representados por trazos geométricos desconectados, denunciando  un aparente control en la emocionalidad, no puede menos que provocar una cierta tensión, una inquietud. Con una cierta sutileza nos hace poseedores de ese aparente control. Un control que nos permite confrontar cada obra, y que cada una de ellas nos hable, cada una nos arranque una pregunta, cada una no solo no nos de una nueva respuesta sino que nos genere una nueva pregunta.
          Hegel señaló anticipatoriamente el carácter simbólico del arte. Es ese simbolismo el que nos remite a ver como una posibilidad al Caos griego, al Caos de la Teogonía de Hesíodo en las figuras geométricas color negro. La hipertextualidad nos transporta a esos primeros versos:
“Al principio había Caos, Noche, el negro
Érebo y el Tártaro anchuroso,
Pero Tierra no había, ni aire ni cielo…”
          Quizás podamos superar la aparente ingenuidad, la aparente contingencia de esas figuras negras y llegar al reverso de la obra, al más allá de ella, el origen, el génesis del Todo, la Nada. Pareciera que cada figura encierra y expresa lo mismo que denunció Malevich con su reconocido Cuadrado Negro. Los críticos pensaron que esa obra señalaba el fin del arte como era conocida; sentían que estaban en un desierto, y que frente a ellos no había más nada que un cuadrado negro sobre fondo blanco. Por supuesto que eran peyorativos. Pero, en ésta, Malevich se distanciaba clara y concienzudamente del arte objetual, habiendo encontrado en ese cuadrado negro -que tampoco era geométricamente cuadrado-, la espiritualidad de toda la expresión y sensibilidad posible que un artista podía exhibir. Dilemas en la serie de Schiavone: ¿pensar las figuras geométricas sobre fondos monocromos? ¿Pensar el negro como lo último que resta iluminar? ¿Pensar lo negro como  el vacío que necesita el artista para llenarlo de la luz de su creación?
          Pareciera que Schiavone, a la manera de un «demiurgo» con una paleta direccionada, supera la dualidad de los opuestos primordiales oscuridad-luz, día-noche, vida-muerte y, en una acción develadora, hace manifestarse, a-parecer representaciones puras del mundo de la sensaciones. Es su propia esencia artística la que en cierta forma nos revela la esencia de ese  «Todo» que se manifiesta a través de su pincel. Los blancos, ya sea en forma de pequeños círculos o rayas, pueden tratarse del sutil punto de apoyo de la luz omnisciente, la luz que ilumina el “Todo”, la luz que se esfuerza por ingresar en los vericuetos, la luz que siempre tendrá lugares donde ingresar. Schiavone sabe que ese «Todo» que es la mostración de nuevos mundos que nos ayudan y guían en la búsqueda de nuestros propios fundamentos, es la Verdad.
          Schiavone con su serie “Todo pasa a la luz y se manifiesta” nos invita y hasta nos empuja al pensamiento reflexivo en un mundo desertificado por el pensamiento calculador y utilitario.
Alejandro Fidias Fabri
       Junio 2009
Boutique del Libro – Miércoles 10/06 a las 19:00 hrs

Gallery Nights-Palermo Viejo

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